A partir de aquí cambia lo que se anota
Más adelante están las notas sobre lo que se montó de verdad.
El mecanismo para suspender una ejecución a medias. El circuito que, una vez arrancado, lleva un texto hasta publicarse. Cómo se fijaron las reglas para decidir. Cómo se repartieron los papeles entre distintas IA. Y lo que salió mal.
Se diseñó, se puso a andar, se vino abajo, se rehizo. Las notas que siguen giran alrededor de eso.
Quien decide si algo sale es la persona. Lo que la IA devuelve no pasa al otro lado sin más; lo que la IA hace es escribir el texto. Hay tramos que avanzan sin que nadie los toque, pero decidir no es uno de ellos.
Más adelante entra la cuestión de llevar una estructura de un sitio a otro, y la de qué queda de tanto acumular registro.
Antes de eso, las palabras
Entre lo anterior y esa parte hay un tramo de definiciones.
Una forma de encargarle un papel a una IA y dejarla correr. Repartir los papeles. Una regla según la cual lo que ya no se deshace se confirma entre dos. Guardar por escrito las decisiones. Reducir a un solo sitio el origen de la información.
La segunda hay que aclararla desde ya. «Separación de poderes», aquí, es la distribución de ejecución, auditoría y aprobación entre agentes distintos. No es el reparto entre los poderes legislativo, ejecutivo y judicial. La misma expresión designa aquí otra cosa, y el aviso va pegado al término.
Al lado de los términos técnicos va una explicación corta. Aquí dentro se le llama la regla del vocabulario de secundaria: unas pocas palabras justo después del término. Nada más.
Lo que ya estaba puesto
Lo anterior iba sobre el sitio en sí: qué se anota y qué no.
Cada nota se ocupa de una sola cosa y no hay un orden que respetar.