Los nueve puestos no son un organigrama

2026-08-02

Llevo varias entradas presentando los puestos de uno en uno y, ahora que están todos sobre la mesa, conviene decir lo que en realidad son: no un organigrama, sino un mapa de qué se le entrega a quién. COO, Tech Lead, Content Director, Copywriter, Brand Voice Editor, QA Director, Researcher, Task Dispatcher. Y el noveno asiento, listener, que sigue vacío.

Lo entendí por un encargo de lo más corriente. Le pedí a Content Director que fijara la dirección de un texto y pasé el encargo a Copywriter para que lo redactara. La secuencia de siempre. Lo que Content Director y yo habíamos dejado atado, di por hecho que Copywriter también lo sabía. Ni siquiera fue una decisión: fue un supuesto en el que caí sin darme cuenta.

El borrador volvió construido sobre otras premisas. La dirección que habíamos acordado no le había llegado al que escribía. Después de una ronda de reescrituras me senté a mirar qué había pasado, y no costó encontrarlo. Al arrancar Copywriter le había entregado la definición del puesto y el encargo de ese texto. Nada de la conversación con Content Director. Desde donde estaba Copywriter, esa historia no existía.

El hecho de fondo es simple. El único que arrastra la conversación en curso es el rol de ventanilla que la está llevando; el resto son agentes de IA que se arrancan para una sola tarea y aparecen nuevos cada vez. Sin la ronda anterior, sin lo que se habló con el puesto de al lado. Por aquí lo digo así: todo lo que no es la línea principal es un robot. No es un comentario sobre su capacidad. Es que, en el momento de arrancar, no existe nada salvo lo que le has entregado. No hay memoria, así que pedir como si la hubiera es no pedir nada.

Si los nueve compartieran memoria, el orden podría ser mucho más flojo: se le pide algo a cualquiera y las premisas viajan solas. No es el caso. Lo que fija Content Director se queda dentro de Content Director, y en el instante en que arranco Copywriter ha desaparecido salvo que yo lo lleve conmigo. La intención de un borrador no llega sola a Brand Voice Editor. Lo que revisó QA Director hay que entregarlo otra vez la próxima vez que arranque cualquier otro puesto.

Repartir en nueve significa también nueve sitios sin memoria puestos en fila. Por eso, cuando decidí el orden, la pregunta no era quién es más listo, sino qué le entrega cada puesto al siguiente para que las premisas no se rompan. Arriba se fija algo y abajo se recibe. Si la entrega se salta, la premisa se rompe ahí, y una premisa rota no hay manera de recuperarla desde abajo, por bueno que sea el puesto. Se parece bastante a lo que ocurre cuando alguien llega trasladado a un puesto nuevo y el traspaso solo existía en la cabeza del anterior.

Visto así, esto se parece menos a un organigrama con nueve buenos fichajes que a un mapa de cómo se entrega el contexto a alguien que no recuerda nada. Nueve nombres en fila no mueven nada; lo que lo mueve es lo que hay entre los nombres. Qué entrego en cada arranque, y de qué manera, sigue teniendo bastante de tanteo. Aun así, esto es lo que hay detrás del orden, y quería dejarlo escrito. Antes de fijarte en cómo llamas a cada IA con la que repartes trabajo, fíjate en qué le llega cuando arranca.

タイキ(Taiki)

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Un registro de implementación de la organización de agentes de IA

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