El atajo lo abre quien revisa
El recorrido completo ya había terminado cuando el informe volvió con condiciones.
Quedó una vía corta: corregir y seguir. Solo que la decisión de usarla queda en manos de quien revisó: hace falta que su informe diga que se puede avanzar. Mientras eso falte, no hay atajo.
Ahí está la razón de que el paso siga igual de estrecho. Si el ancho dependiera de mi propio criterio, ya se habría ensanchado.