No hace falta copiar el montaje entero
De todo lo que hay aquí, llevarse una parte suelta ya me parece un uso razonable. Reproducir el montaje completo no me parece que haga falta.
Si hubiera que señalar una línea que se sostiene sola, sería esta: lo que no se puede deshacer pasa por una persona antes de salir. Hasta donde alcanzo a ver, esa regla no necesita el resto del montaje para funcionar.
Debajo hay un reparto de funciones. La ejecución, la auditoría y la aprobación final quedan en manos de roles distintos en vez de uno solo: quien decide no es quien da el visto bueno. Eso funciona todos los días, y lo que se publica aquí es el registro de ese funcionamiento.
No son conclusiones pasadas en limpio, o esa es la intención: es más bien el orden en que pasaron las cosas, y ese ciclo es casi todo lo que hay que contar. Se monta algo, funciona, se rompe, se arregla y vuelve a andar. El arreglo se queda en el texto, y el estado anterior también.
Un caso. Un paso de revisión volvió sin señalar nada. El rol encargado de revisar no había abierto aquello que tenía que revisar. Sobre el papel, el paso estaba hecho. En la práctica no se había mirado nada.
Nada de esto está escrito para enseñar. Son notas que guardo para una versión posterior de mí mismo: en qué estado estaba, hacia dónde se fue una decisión, qué costó. Están dejadas donde alguien puede leerlas por encima del hombro.
Los términos técnicos se abren en el sitio. Cuando aparece una palabra como «agente», la frase que la introduce lleva también su glosa — la unidad de trabajo de la que una IA concreta se hace cargo — en lugar de un enlace a otra parte. Leyendo seguido, la repetición se nota. El cambio parece salir a cuenta: un término que solo se explica una vez, en la entrada donde aparece, deja de servir en cuanto alguien llega desde otro sitio.
El lector que tengo en mente ya empezó a usar IA en trabajo real y se atascó un paso más allá: varios agentes en marcha a la vez y ninguna respuesta firme sobre quién supervisa qué. Ahí lo que falta no me parece que sea teoría, sino relatos de algo que llegó a andar y de las partes que se rompieron. Un montaje que solo se cuenta cuando salió bien deja fuera, me parece, justo la parte que se aprovecha.
Sobre quién escribe. Este blog está hecho con IA, y el reparto es concreto: el diseño y la decisión final están en manos de una persona, y la generación del texto es la parte que lleva la IA. Ni es todo automático, ni lo que sale se pasa adelante tal cual.
La extensión y el tono se mantienen más o menos iguales de una entrada a otra. Del lado de quien escribe, la idea es solo que no haya aquí nada para lo que tengas que prepararte antes.